Estaba en el antiguo departamento en el que vivía con mis padres. Me encontraba en la sala y escuché que alguien tocaba a la puerta, me asomé por la ventana y vi que eran mis dos abuelos. Les abrí la puerta y ellos entraron con total normalidad. Mi madre huyó hacia su habitación llena de miedo pues mis abuelos habían muerto ya hace algunos años.
Mi abuela, ya dentro de la sala, me dijo “no te preocupes, vinimos porque tu abuelo quería saludarte”. No me sentí asustado a pesar de ver a mis dos abuelos fallecidos y la naturalidad con la que se comportaban me dio tranquilidad.
Entré al cuarto donde se encontraba mi mamá y la tranquilicé. Le dije que los abuelos habían venido porque querían saludarnos, sólo eso. Cuando salí nuevamente a la sala encontré a mi hermano, y él me repitió lo mismo. “Los abuelos han venido porque querían saludarte”, me dijo, sonriente.
Me sentí bien, tranquilo, en paz.
Me acerqué a los abuelos y mi abuela me dijo señalando con la mirada a mi abuelo. “Quiere saludarte”. Y vi que mi abuelo –que no había dicho nada– extendió los brazos y me hizo un gesto como indicándome que le abrazara.
Lo abracé y no sentí miedo, simplemente me desperté.
Mostrando las entradas con la etiqueta experiencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta experiencias. Mostrar todas las entradas
miércoles, 8 de enero de 2014
lunes, 19 de julio de 2010
El último de la base 3
Y pasó otro cumpleaños. No fue particularmente espectacular pero diría que fue el más 'social' que he tenido hasta el momento. Antes, recuerdo, me encontraba atento al correo electrónico porque era por esa vía que recibía la mayor parte de los saludos. Ahora ya no. El pasado jueves los amigos me saludaron a través del Facebook, mayoritariamente.
Otros escogieron un toque más personal llamando a mi celular, e incluso una de mis amigas me llamó exactamente a la medianoche del miércoles, como adivinando que me encontraba despierto a esas horas. A esa misma hora otra amiga me envió un correo electrónico, confiando en la velocidad de entrega del Gmail; y, por su puesto, Liliana me abrazó también a esa hora.
Fue sensacional, me sentí triplemente feliz porque recibí al mismo tiempo, y por tres vías distintas, el cariño de dos amigas y del amor de mi vida. Comencé así un nuevo año de mi existencia, el último de la base 3.
Otros escogieron un toque más personal llamando a mi celular, e incluso una de mis amigas me llamó exactamente a la medianoche del miércoles, como adivinando que me encontraba despierto a esas horas. A esa misma hora otra amiga me envió un correo electrónico, confiando en la velocidad de entrega del Gmail; y, por su puesto, Liliana me abrazó también a esa hora.
Fue sensacional, me sentí triplemente feliz porque recibí al mismo tiempo, y por tres vías distintas, el cariño de dos amigas y del amor de mi vida. Comencé así un nuevo año de mi existencia, el último de la base 3.
jueves, 1 de abril de 2010
Hora y media
Si el miércoles anterior a Semana Santa tuvieron la imperiosa necesidad de pasar por un banco seguro van a concordar conmigo.
Debido a esas cosas del destino y la economía tuve que pasar por una de las instituciones financieras más grandes de este país, de la cual no soy ‘cliente’. Ello en buena cuenta significaba que me esparaba una larga espera ya que sin duda el dichoso ‘sistema’ de tickets le iba a dar preferencia a los clientes del banco, y de entre éstos a los que tienen más dinero en él.
Eso fue lo que sucedió. El sistema en mención me catalogó como ‘nada’ (letra B) y me hizo esperar una hora y media mientras veía que los clientes VIP y los clientes comunes del banco pasaban frente a mí. El banco, además, tenía dos ventanillas asignadas para atender a los clientes ancianos, mujeres embarazadas o con niños, o personas discapacitadas.
Debido a esas cosas del destino y la economía tuve que pasar por una de las instituciones financieras más grandes de este país, de la cual no soy ‘cliente’. Ello en buena cuenta significaba que me esparaba una larga espera ya que sin duda el dichoso ‘sistema’ de tickets le iba a dar preferencia a los clientes del banco, y de entre éstos a los que tienen más dinero en él.
Eso fue lo que sucedió. El sistema en mención me catalogó como ‘nada’ (letra B) y me hizo esperar una hora y media mientras veía que los clientes VIP y los clientes comunes del banco pasaban frente a mí. El banco, además, tenía dos ventanillas asignadas para atender a los clientes ancianos, mujeres embarazadas o con niños, o personas discapacitadas.
lunes, 29 de junio de 2009
Semana de Locos
Ha sido una semana particularmente difícil la que terminó ayer. Comenzó prácticamente con las primeras noticias de los homenajes que se le estaban preparando a Alberto Andrade para cuando llegaran sus restos. Los criollos se preparaban para darle jarana, como lo había pedido, cuando el jueves en la tarde, en un taxi, me entero que habían asesinado a Alicia Delgado.
Poco conocedor de ese medio, seguro puse cara de «¿quien es?» al taxista que me había contado la primicia. «Es la que estaba de pareja de Abencia Meza», me dijo, como para terminar de darme cuenta quién era el personaje.
«Que tal semana», pensé. Junto con Farrah Fawcett, Andrade y Delgado constituían el trio de personalidades que la tradición señala que se va al mas allá en fechas cercanas. Sin embargo, la tarde nos preparaba a todos una sorpresa. Horas después escuchaba en RPP que Michael Jackson había muerto. «Ahora sí que se completó la semana». Creo que nunca había pasado por algo similar, al menos no con tanto componente local.
Pero el fin de semana nos trajo más malas noticias. En un hecho verdaderamente tonto, por decir lo menos, un grupo de políticos hondureños, apoyados por las Fuerzas Armadas, sacaron a Manuel Zelaya, presidente de Honduras, de su casa en ropa de dormir y lo deportaron a Costa Rica, generando uno de esos golpes de Estado que pensábamos que habíamos superado en la región. Chavista a todas luces, deseaba realizar cambios a la constitución que le hubieran dado la oportunidad de volver a la presidencia; al menos eso afirman sus adversarios.
Salvo el caso de Andrade y Farrah Fawcett, quedan aún por resolver las verdaderas circunstancias de la muerte de Jackson, el asesinato cruel de Delgado y el problema político que se ha generado en Honduras.
Realmente, ha sido una semana de locos.
Poco conocedor de ese medio, seguro puse cara de «¿quien es?» al taxista que me había contado la primicia. «Es la que estaba de pareja de Abencia Meza», me dijo, como para terminar de darme cuenta quién era el personaje.
«Que tal semana», pensé. Junto con Farrah Fawcett, Andrade y Delgado constituían el trio de personalidades que la tradición señala que se va al mas allá en fechas cercanas. Sin embargo, la tarde nos preparaba a todos una sorpresa. Horas después escuchaba en RPP que Michael Jackson había muerto. «Ahora sí que se completó la semana». Creo que nunca había pasado por algo similar, al menos no con tanto componente local.
Pero el fin de semana nos trajo más malas noticias. En un hecho verdaderamente tonto, por decir lo menos, un grupo de políticos hondureños, apoyados por las Fuerzas Armadas, sacaron a Manuel Zelaya, presidente de Honduras, de su casa en ropa de dormir y lo deportaron a Costa Rica, generando uno de esos golpes de Estado que pensábamos que habíamos superado en la región. Chavista a todas luces, deseaba realizar cambios a la constitución que le hubieran dado la oportunidad de volver a la presidencia; al menos eso afirman sus adversarios.
Salvo el caso de Andrade y Farrah Fawcett, quedan aún por resolver las verdaderas circunstancias de la muerte de Jackson, el asesinato cruel de Delgado y el problema político que se ha generado en Honduras.
Realmente, ha sido una semana de locos.
viernes, 4 de agosto de 2006
Conjuntivitis
![]() |
| Algun chistoso me puso un tarrito. |
El pasado 15 de julio fue el primer cumpleaños que la pase enfermo. La conjuntivitis me tuvo loco por dos semanas y para colmo de males cayó justo encima de mi onomástico. El resultado fue un sábado en el que me la pasé escuchando el televisor (no lo podía ver obviamente) y tratando de adivinar que cosa me ponían delante para comer.
Por primera vez me di cuenta que tan importante es ver la comida para disfrutarla. Tan solo los cuidados de mi familia, el avance de la medicina y la buena voluntad de los amigos me hicieron pasar sin mayores apuros mi corto tiempo de ceguera. Algunos enajenados aprovecharon la situación para tomarme fotos indignas (que muestro como prueba) en la que dan a entender que mi enfermedad y los anteojos oscuros que llevaba puestos (y un tarrito que pusieron a mis pies) me hacían ver como esos invidentes que limosnean por el centro de Lima.
Felizmente ya todo pasó. Me tuve que desaparecer un par de semanas de los amigos y de la diversión –que en mi caso es ir al cine, nomás– pero voy a retomar mi vida cotidiana. Ya cerramos la edición y viene el fin de semana. Ya les contaré como me fue en mis Fiestas Patrias, pero les puedo ir adelantando que la pasé bien, con mi delgada en Huaraz…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

