Recuerdo que hace muchos años un pariente mío decidió postular a la alcaldía de mi distrito; bueno, en realidad lo postularon fruto de su participación en una reunión partidaria en la que él era el único vecino del distrito en el que vivía.
– ¿Quién vive ahí?, preguntó, de acuerdo a otro pariente mío que participó en la misma reunión partidaria, uno de los organizadores del evento.
Mi pariente levantó inocentemente su mano.
– Tú serás el candidato entonces, organiza tu comité de campaña; le dijeron, de acuerdo siempre al mismo otro pariente.
Obviamente su “comité de campaña” era un eufemismo para referirse a los parientes y amigos que aceptaran ayudarlo en la empresa electoral. Uno de los cuales fui yo.
Mi participación fue básicamente anímica hasta bien entrada la campaña. De hecho, fue mi hermano, diestro en la confección de carteles, el que me iba poniendo al tanto de los avances de nuestro pariente.
Nuestro candidato era optimista. El alcalde de ese entonces era un acciopopulista que no había realizado una gestión que se podría considerar exitosa. El distrito no se encontraba en su mejor momento y eso abonaba a la posibilidad de ganarle en la contienda electoral.
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sábado, 8 de junio de 2013
jueves, 5 de abril de 2012
Recuerdos del 5 de abril
Debo confesar algo, si una encuestadora me hubiera preguntado hace 20 años si apoyaba el cierre del Congreso, habría dicho que sí.
Tenía 20 años y quería que las cosas se hicieran rápido. Dos cámaras legislativas (diputados y senadores) me parecían excesivas para la velocidad que se debería imprimir al cambio del país. Lo mejor era hacer las cosas ejecutivamente, sin tantas charlas y discursos rimbombantes.
En la universidad, la PUCP, había sido testigo también del descrédito que implicaba estar relacionado a un partido político. Recién ingresado asistí a unas elecciones estudiantiles en donde una de las peores acusaciones que podía recibir una agrupación era la de estar ligado a un partido político. La izquierda nunca se presentó en mi salón de clases, y el ARE (representante en las universidades del APRA) estaba conformada por tres felinos.
La desaparición de los partidos políticos me parecía entonces una justa consecuencia por el desastre que habían provocado en los años 80 (hiperinflación y crecimiento del terrorismo, principalmente). No merecían nada, ni siquiera que los defendiéramos cuando les cerraron la 'chamba' y los reprimían con varazos, golpes y chorros de agua.
Sin darme cuenta -o quizás sí, pero no me importaba- había dejado de creer en los partidos, en los políticos y en la forma en que se nos había presentado la democracia.
Me equivoqué.
Tarde unos meses en darme cuenta del error. Como alguien -que no recuerdo- dijo alguna vez "la democracia no es perfecta, pero es la forma menos mala de gobernar un país", o algo así.
Lo que vivimos entonces no fue la destrucción de los partidos sino de la democracia. Y lo que me había pasado fue que había caído en el camino fácil de creer que una autocracia nos podría resolver los problemas.
Ciertamente, se resolvieron algunos problemas (economía, terrorismo) pero se exacerbaron otros (corrupción, intolerancia) pero al costo de hacernos creer que la democracía es una forma inferior de vida. Cuando en realidad es todo lo contrario.
La democracia no es sencilla pues implica el respeto a la opinión del otro y la resolución de los problemas teniendo en cuenta estas diferencias. Lo más sencillo es pasar por sobre los otros para finiquitar un tema, para 'resolver' una cuestión, pero la experiencia nos ha mostrado que si hacemos las cosas 'al caballazo' luego tendremos que reparar los daños.
Lo mejor es trabajar en democracia, con respeto a la ley pero sobre todo a los demás, incluyendo su forma de pensar.
Ahora entiendo que esas personas que se enfrentaron a los policias y militares de entonces (lastimosamente, siguiendo órdenes equivocadas) no estaban defendiendo su 'chamba' sino una forma de sociedad mejor. Ciertamente, con muchas fallas que se deben resolver, pero mejor al fin y al cabo.
Lo que me queda claro de ese 5 de abril es que uno puede equivocarse pero es peor mantenerse en el error.
Tenía 20 años y quería que las cosas se hicieran rápido. Dos cámaras legislativas (diputados y senadores) me parecían excesivas para la velocidad que se debería imprimir al cambio del país. Lo mejor era hacer las cosas ejecutivamente, sin tantas charlas y discursos rimbombantes.
En la universidad, la PUCP, había sido testigo también del descrédito que implicaba estar relacionado a un partido político. Recién ingresado asistí a unas elecciones estudiantiles en donde una de las peores acusaciones que podía recibir una agrupación era la de estar ligado a un partido político. La izquierda nunca se presentó en mi salón de clases, y el ARE (representante en las universidades del APRA) estaba conformada por tres felinos.
La desaparición de los partidos políticos me parecía entonces una justa consecuencia por el desastre que habían provocado en los años 80 (hiperinflación y crecimiento del terrorismo, principalmente). No merecían nada, ni siquiera que los defendiéramos cuando les cerraron la 'chamba' y los reprimían con varazos, golpes y chorros de agua.
Sin darme cuenta -o quizás sí, pero no me importaba- había dejado de creer en los partidos, en los políticos y en la forma en que se nos había presentado la democracia.
Me equivoqué.
Tarde unos meses en darme cuenta del error. Como alguien -que no recuerdo- dijo alguna vez "la democracia no es perfecta, pero es la forma menos mala de gobernar un país", o algo así.
Lo que vivimos entonces no fue la destrucción de los partidos sino de la democracia. Y lo que me había pasado fue que había caído en el camino fácil de creer que una autocracia nos podría resolver los problemas.
Ciertamente, se resolvieron algunos problemas (economía, terrorismo) pero se exacerbaron otros (corrupción, intolerancia) pero al costo de hacernos creer que la democracía es una forma inferior de vida. Cuando en realidad es todo lo contrario.
La democracia no es sencilla pues implica el respeto a la opinión del otro y la resolución de los problemas teniendo en cuenta estas diferencias. Lo más sencillo es pasar por sobre los otros para finiquitar un tema, para 'resolver' una cuestión, pero la experiencia nos ha mostrado que si hacemos las cosas 'al caballazo' luego tendremos que reparar los daños.
Lo mejor es trabajar en democracia, con respeto a la ley pero sobre todo a los demás, incluyendo su forma de pensar.
Ahora entiendo que esas personas que se enfrentaron a los policias y militares de entonces (lastimosamente, siguiendo órdenes equivocadas) no estaban defendiendo su 'chamba' sino una forma de sociedad mejor. Ciertamente, con muchas fallas que se deben resolver, pero mejor al fin y al cabo.
Lo que me queda claro de ese 5 de abril es que uno puede equivocarse pero es peor mantenerse en el error.
viernes, 29 de julio de 2011
Feliz 28 de Julio
Llegaron las Fiestas Patrias, y con ellas todo el espectáculo que implica, además, un cambio de mando. Alan se fue, entra Ollanta. Alan no quiso pasar por el Congreso, dizque para evitar el bochorno que le podrían haber hecho los nuevos parlamentarios; mientras que Ollanta inaugura un nuevo estilo presidencial al casi no despegarse para nada de su primera dama, Nadine.
Sinceramente, me dio roche. ¿Es que no se puede 'lavar los trapitos sucios en casa'? ¿Era necesaria esa provocación sabiendo cómo iban a reaccionar Marta Chávez y compañía frente a los invitados? Creo que se pudo haber tenido un mejor momento para realizar ese tipo de actos.
Pero bueno, ya se hizo y creo que hay que seguir adelante, y no detenernos en esos argumentos, también innecesarios, que señalan la invalidez de la juremantación de Humala. ¡Ya hay que parar esto!
Ya pasado todo este tumulto, creo que hay que dejarnos de mirar hacia dentro y observar lo que está pasando a nivel internacional.
Estados Unidos se encuentra en la disyuntiva de ampliar su capacidad de endeudamiento. Hasta hoy el Congreso de ese país, específicamente los republicanos, no habían dado el pase a una iniciativa para poder ampliar esta capacidad. ¿Qué es importante en todo esto? Que sin ese dinero extra Estados Unidos no podría cumplir con el pago de sus Bonos del Tesoro, es decir, de los documentos más seguros del mundo. La otra opción es que Estados Unidos diga que no puede pagar, o sea, default.
¿Estados Unidos default? Si pues, eso es lo que está pasando afuera y si eso sucede la economía mundial ingresaría a un escenario que nadie se imaginó, con la mayor potencia del mundo incapaz de pagar su deuda y con la otra mayor potencia del mundo, o sea, China, incapaz de cobrar el dinero que le ha prestado a Estados Unidos. ¿Problemático, no?
Ya algo adelantó el presidente de Colombia luego de la reunión de Unasur, y economistas como Eduardo Morón y Bruno Seminario también han dicho algo al respecto. Hay que cuidarnos de una próxima recesión gringa y mundial.
Comienza el trabajo en serio.
Foto: Congreso de la República del Perú.
jueves, 13 de enero de 2011
Facebook y política
Es ambicioso querer escribir sobre el gigante de las redes sociales y sobre ese otro tema tan complicado: la política. Y supongo que querer escribir sobre la relación que hay entre ellos también es igualmente ambicioso, pero podemos empezar simplemente por decir aquello que percibimos; y eso es precisamente lo que deseo hacer ahora.
Mi interés sobre esta relación se inició cuando vi como un amigo utilizaba su Facebook para expresar su malestar hacia un candidato. No sentí que fuera la clásica queja hacia un político sino mas bien una acción dirigida por una convicción política o, peor aún, por una consigna política. Sentí que su deseo no era quejarse sino dejar 'mal parado' al político que aludía para, de paso, resaltar la conveniencia de su candidato.
La sensación fue extraña pues me había acostumbrado a leer de mi amigo notas como "vean las fotos de mis hijos" o "maravilloso paseo con la familia", y no historias como "ese candidato nos quiere hacer creer que...". Surgió en mí nuevamente el cuestionamiento hacia la política como una actividad que parece transformar a las personas que conocemos en militantes convencidos de la necesidad de hacer lo necesario para que triunfe su candidato.
O quizás la política no los transforma, siempre fueron así, sólo que no los vi en su faceta de 'militantes' de una agrupación política. No lo sé.
Lo que sí sé es que me deja una rara sensación el ver ese tipo de posts políticos en los Facebooks de mis amigos. Obviamente no les puedo decir que no escriban lo que deseen en sus propio muros, hay libertad de hacerlo. Pero sí quisiera que en los meses que están por venir su espíritu político no se apodere de sus muros virtuales y los transformen en marquesinas políticas del candidato de su preferencia. Para ello los candidatos tienen sus propias páginas y medios.
Mi objetivo al ingresar a Facebook es enterarme de lo que mis amigos están haciendo, de lo que viven, de lo que viajan, de todo aquello que deseen compartir con sus amigos. No lo considero un espacio de convencimiento político. Por su puesto, ello no quiere decir que no apoyen abiertamente a su candidato, pero creo que la propia plataforma de Facebook nos da las herramientas necesarias (Páginas, Grupos) para hacerlo de manera ordenada y por separado de la información cotidiana de nuestros amigos.
Es tan solo una opinión.
Mi interés sobre esta relación se inició cuando vi como un amigo utilizaba su Facebook para expresar su malestar hacia un candidato. No sentí que fuera la clásica queja hacia un político sino mas bien una acción dirigida por una convicción política o, peor aún, por una consigna política. Sentí que su deseo no era quejarse sino dejar 'mal parado' al político que aludía para, de paso, resaltar la conveniencia de su candidato.
La sensación fue extraña pues me había acostumbrado a leer de mi amigo notas como "vean las fotos de mis hijos" o "maravilloso paseo con la familia", y no historias como "ese candidato nos quiere hacer creer que...". Surgió en mí nuevamente el cuestionamiento hacia la política como una actividad que parece transformar a las personas que conocemos en militantes convencidos de la necesidad de hacer lo necesario para que triunfe su candidato.
O quizás la política no los transforma, siempre fueron así, sólo que no los vi en su faceta de 'militantes' de una agrupación política. No lo sé.
Lo que sí sé es que me deja una rara sensación el ver ese tipo de posts políticos en los Facebooks de mis amigos. Obviamente no les puedo decir que no escriban lo que deseen en sus propio muros, hay libertad de hacerlo. Pero sí quisiera que en los meses que están por venir su espíritu político no se apodere de sus muros virtuales y los transformen en marquesinas políticas del candidato de su preferencia. Para ello los candidatos tienen sus propias páginas y medios.
Mi objetivo al ingresar a Facebook es enterarme de lo que mis amigos están haciendo, de lo que viven, de lo que viajan, de todo aquello que deseen compartir con sus amigos. No lo considero un espacio de convencimiento político. Por su puesto, ello no quiere decir que no apoyen abiertamente a su candidato, pero creo que la propia plataforma de Facebook nos da las herramientas necesarias (Páginas, Grupos) para hacerlo de manera ordenada y por separado de la información cotidiana de nuestros amigos.
Es tan solo una opinión.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Recuerdos del 11 de setiembre
Es increible que hayan pasado ya tantos años, pero el recuerdo se mantiene. El 11 de setiembre es una de esas historias que nunca acabarán porque no nos cansaremos de recordar la tragedia que vimos en directo. Así somos las personas, recordamos los momentos traumáticos con mayor facilidad que aquellos ratos en los que fuimos felices.
Lo peor de todo es que la tragedia tuvo consecuencias fatales. No solo murieron esas tres mil personas que desafortunadamente se encontraban en esas torres aquella mañana sino que el ataque sirvió de excusa para que George Bush decidiera atacar un país que no se encontraba directamente involucrado en el tema. Fue el inicio de una época caracterizada por la Patriot Act en la que Estados Unidos retrocedió a las peores épocas del Macartismo del siglo pasado, en donde los estadounidenses llegaron a temer a su propio gobierno. Fue el momento de inicio para que muchos hombres y mujeres fueran, de nuevo, a morir lejos de su país con la excusa de combatir el terrorismo internacional y liberar a una nación de un sanguinario dictador, Saddam Hussein (que fue puesto ahí en primer lugar por Estados Unidos).
Los 'gringos' finalmente se han retirado de Irak, luego de tratar de asegurar que el país recorriera el camino de la democracia, y que sus compañías petroleras se instalaran en esa parte del mundo. Osama Bin Laden no ha sido capturado, y son muchos los soldados que dejaron su vida creyendo firmemente que luchaban por su país, o quizás no.
Lean a Bob Woodward y su "Bush en Guerra" para que tengan luces sobre lo que se puede hacer cuando uno cree tener todo el poder del mundo, y la bendición de Dios. Vean tambien la película de Michael Moore, "Fahrenheit 9/11" para entender el otro lado de la historia. Y vean la escena final de la película "Munich" de Steven Spielberg para entender que la violencia no resuelve las cosas.
Lo peor de todo es que la tragedia tuvo consecuencias fatales. No solo murieron esas tres mil personas que desafortunadamente se encontraban en esas torres aquella mañana sino que el ataque sirvió de excusa para que George Bush decidiera atacar un país que no se encontraba directamente involucrado en el tema. Fue el inicio de una época caracterizada por la Patriot Act en la que Estados Unidos retrocedió a las peores épocas del Macartismo del siglo pasado, en donde los estadounidenses llegaron a temer a su propio gobierno. Fue el momento de inicio para que muchos hombres y mujeres fueran, de nuevo, a morir lejos de su país con la excusa de combatir el terrorismo internacional y liberar a una nación de un sanguinario dictador, Saddam Hussein (que fue puesto ahí en primer lugar por Estados Unidos).
Los 'gringos' finalmente se han retirado de Irak, luego de tratar de asegurar que el país recorriera el camino de la democracia, y que sus compañías petroleras se instalaran en esa parte del mundo. Osama Bin Laden no ha sido capturado, y son muchos los soldados que dejaron su vida creyendo firmemente que luchaban por su país, o quizás no.
Lean a Bob Woodward y su "Bush en Guerra" para que tengan luces sobre lo que se puede hacer cuando uno cree tener todo el poder del mundo, y la bendición de Dios. Vean tambien la película de Michael Moore, "Fahrenheit 9/11" para entender el otro lado de la historia. Y vean la escena final de la película "Munich" de Steven Spielberg para entender que la violencia no resuelve las cosas.
jueves, 5 de agosto de 2010
¿Y en mi distrito?
No sé por quién votar en mi distrito. Todo es confuso, y la confusión la inició Unidad Nacional al permitir que sus candidatos a la candidatura distrital colocasen, todos y cada uno de ellos, su propia publicidad. No sé al final quién es el candidato, tendré que averiguar en el Jurado Nacional de Elecciones porque me parece que no todos han sacado todos sus carteles.
El alcalde actual quiere 'repetir el plato' pero creo que no tiene, desde la perspectiva de mi barrio, nada que mostrarnos. Ciertamente el barrio no ha empeorado pero tampoco ha mejorado en nada, simplemente no se siente que haya habido mejora alguna. Creo que como en otros lugares la inseguridad sigue siendo el problema, y la limpieza no es de las mejores que digamos.
En la zona más comercial de mi distrito el alcalde se preocupó de poner una bonita y nueva capa de asfalto en la avenida más importante, pero nada más. No se le ocurrió -hubiera sido un buen momento- mejorar la avenida remozándola con nuevas veredas o simplemente colocándole más tachos de basura, dado el gran tránsito de peatones que tiene. Tampoco se ha preocupado de ordenar el comercio (no se nota, al menos) ni de controlar las mascotas del distrito que pululan por todos lados.
¿Qué ofrecen los demás? Será cuestión de averiguar.
El alcalde actual quiere 'repetir el plato' pero creo que no tiene, desde la perspectiva de mi barrio, nada que mostrarnos. Ciertamente el barrio no ha empeorado pero tampoco ha mejorado en nada, simplemente no se siente que haya habido mejora alguna. Creo que como en otros lugares la inseguridad sigue siendo el problema, y la limpieza no es de las mejores que digamos.
En la zona más comercial de mi distrito el alcalde se preocupó de poner una bonita y nueva capa de asfalto en la avenida más importante, pero nada más. No se le ocurrió -hubiera sido un buen momento- mejorar la avenida remozándola con nuevas veredas o simplemente colocándole más tachos de basura, dado el gran tránsito de peatones que tiene. Tampoco se ha preocupado de ordenar el comercio (no se nota, al menos) ni de controlar las mascotas del distrito que pululan por todos lados.
¿Qué ofrecen los demás? Será cuestión de averiguar.
viernes, 30 de julio de 2010
Por quién votar
No sé por quién votaré. No lo sé ni a nivel provincial y mucho menos distrital. Quizás porque soy muy exigente. Busco un candidato que no solo proponga buenas soluciones a los problemas de la ciudad y de mi distrito sino que no tenga 'mácula' alguna. Quizás es demasiado.
Alex Kouri tiene sobre sí el peso de las acusaciones por el contrato del famoso peaje de la Av. Elmer Faucett, mientras que Lourdes Flores ha tenido relaciones profesionales con una persona acusada de actividades ilegales (Cataño), además de haber admitido entre sus filas a un alcalde distrital que, al parecer, se vale de cualquier medio para vencer a sus rivales.
Alex Kouri tiene sobre sí el peso de las acusaciones por el contrato del famoso peaje de la Av. Elmer Faucett, mientras que Lourdes Flores ha tenido relaciones profesionales con una persona acusada de actividades ilegales (Cataño), además de haber admitido entre sus filas a un alcalde distrital que, al parecer, se vale de cualquier medio para vencer a sus rivales.
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| Y ahora ¿por quién votar? |
Con los demás, aquellos que tienen intenciones de voto muy bajas, me pasa lo mismo que a otros: me da miedo el 'voto perdido'. Es decir, votar por alguien por quien tan pocos van a votar que muy probablemente no salgan elegidos. Sin embargo, vale decir que entre ellos también hay propuestas interesantes.
Fiel seguidor del programa de Rosa María Palacios pude ver al Pastor Humberto Lay esbozando algunas soluciones a los problemas de Lima, pero propuestas demasiado generales para mi gusto. También vi a Luis Iberico de Alianza para el Progreso y a Gonzalo Alegría de Acción Popular, ambos con planteamientos más 'técnicos'.
Tránsito y seguridad son los problemas fundamentales de Lima y evidentemente me gustaría votar por el candidato que mejores propuestas presente para resolver estos puntos. Afortunadamente, en el sitio web del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se puede acceder a través del botón "Conoce a tu candidato" a las hojas de vida de los candidatos y a sus planes de gobierno. Sería interesante estudiar las diversas propuestas, pero me da la sensación de que sería un trabajo infructuoso. Primero porque aunque yo votara por la mejor propuesta nada me garantiza que, si sale elegido ese candidato, la vaya a cumplir. Y segundo, la mayor parte de la población de Lima no vota en base a la mejor propuesta sino en base a quien le cae mejor; algo parecido a lo que sucede con el programa de Gisela Valcarcel en el que gana no el que baila mejor sino el que mejor le cae al público.
Lo malo es que caerle bien al público pasa por una serie de variables que no tienen nada que ver con la correcta administración de una ciudad. Caerle mejor a la gente implica saber bailar, tener buen 'floro', cargar niños, caminar por su calle, darle la mano, regalarles almanaques o polos, organizar chocolatadas y demás actividades que más tienen que ver con un concurso de popularidad, no con la administración pública.
¿Tendré que votar por el menos malo? Eso es lo que he hecho en las segundas vueltas de las dos últimas elecciones presidenciales y quizás en la siguiente también. Quizás si se aprueba el voto facultativo ya no vaya a votar, convencido de que perdería mi tiempo yendo a votar por un candidato que 'no le cae bien' a la mayoría de los votantes. Gran dilema, fruto del hartazgo al que me han empujado los candidatos ganadores.
Pero bueno, al menos por curiosidad leeré algunas de las propuestas. A ver que nos dicen los candidatos.
Quizás alguno me convenza con su letra.
domingo, 14 de junio de 2009
Abrumado
Cuando comencé el blog pensaba que sería un lugar donde me divertiría escribiendo relatos anecdóticos de mi vida personal y profesional. Y de hecho, eso hice en un inicio. Sin embargo, es difícil no escribir sobre lo que pasa más allá de tu entorno más cercano. Como supondrán me refiero a los acontecimientos de Bagua, del enfrentamiento -realmente inútil- de peruanos que quizás murieron sin saber realmente porque perdían sus vidas.
No deseo lanzar culpas por la forma en que han ido escalando los acontecimientos, no porque no haya culpables -de hecho, se encuentran en ambos bandos- sino porque considero que es un ejercicio inútil. Lo fundamental es ahora deterner la violencia y a los violentos, a aquellos que creen que se puede tener la razón a punta de lanza o arrojando Napalm sobre la selva.
Y lo segundo es reflexionar sobre la des-integración que aún se percibe profundamente en nuestra sociedad. Cuando creíamos que por fin alcanzabamos un grado más elevado de «peruanidad» nos damos de narices en el suelo al darnos cuenta que no terminamos de comprendernos entre nosotros mismos; y lo peor, que a muchos no les interesa comprender a las demás formas de ser peruanos.
No creo que el limeño sea más peruano, o que el dueño de un apellido quechua o aymara tenga más bases para reclamar su peruanidad que un Mulanovich o un Tanaka. Todos lo somos, pero paradójicamente, igual no nos terminamos de entender.
Seguiremos apagando incendios y viendo por televisión el desfile de viudas de manifestantes y policias porque no nos comprendemos, y mucho menos tenemos un plan de desarrollo consensuado.
Seguimos desunidos y creo que esa es la base para futuros Baguas. Aunque espero que no. Ya no quiero otras semanas como éstas; yo que no perdi a nadie conocido me siento mal, me siento abrumado.
No deseo lanzar culpas por la forma en que han ido escalando los acontecimientos, no porque no haya culpables -de hecho, se encuentran en ambos bandos- sino porque considero que es un ejercicio inútil. Lo fundamental es ahora deterner la violencia y a los violentos, a aquellos que creen que se puede tener la razón a punta de lanza o arrojando Napalm sobre la selva.
Y lo segundo es reflexionar sobre la des-integración que aún se percibe profundamente en nuestra sociedad. Cuando creíamos que por fin alcanzabamos un grado más elevado de «peruanidad» nos damos de narices en el suelo al darnos cuenta que no terminamos de comprendernos entre nosotros mismos; y lo peor, que a muchos no les interesa comprender a las demás formas de ser peruanos.
No creo que el limeño sea más peruano, o que el dueño de un apellido quechua o aymara tenga más bases para reclamar su peruanidad que un Mulanovich o un Tanaka. Todos lo somos, pero paradójicamente, igual no nos terminamos de entender.
Seguiremos apagando incendios y viendo por televisión el desfile de viudas de manifestantes y policias porque no nos comprendemos, y mucho menos tenemos un plan de desarrollo consensuado.
Seguimos desunidos y creo que esa es la base para futuros Baguas. Aunque espero que no. Ya no quiero otras semanas como éstas; yo que no perdi a nadie conocido me siento mal, me siento abrumado.
jueves, 17 de julio de 2008
¿Cómo le va a nuestro presidente?
Recientemente, la PUC, mi alma mater, ha lanzado una encuesta en la que preguntaron a la población cuál es su apreciación sobre nuestro actual mandatario.
Adivinen, el motivo por el cual más desaprueban a Alan es por el alza de los precios, o sea, por la inflación. Si quieren saber más pueden consultar el documento "Aprobación presidencial julio 2008". Los datos son interesantes asi que desen un tiempo para leerlo.
Adivinen, el motivo por el cual más desaprueban a Alan es por el alza de los precios, o sea, por la inflación. Si quieren saber más pueden consultar el documento "Aprobación presidencial julio 2008". Los datos son interesantes asi que desen un tiempo para leerlo.
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