Hasta que por fin el sueño se había convertido en realidad. Guns and Roses, la banda que me acompañó en mis últimos días de colegio y los primeros de la universidad, tocaría en Lima. No me importaba que solo se tratara de Axl con un grupo de reemplazos -no era la Guns original- sino que escucharía en vivo la voz que me enloqueció con Sweet Child of Mine y Welcome to the Jungle, o al menos eso era lo que pensaba.
Con Carlos decidimos de todas formas comprar las entradas y esperar que Axl se comportara un poco mejor en Lima. Al principio lo creíamos. Axl, a diferencia de otras ocasiones, ya se encontraba en el país mucho antes del concierto y ello nos tranquilizó un poco.
