viernes, 30 de julio de 2010

Por quién votar

No sé por quién votaré. No lo sé ni a nivel provincial y mucho menos distrital. Quizás porque soy muy exigente. Busco un candidato que no solo proponga buenas soluciones a los problemas de la ciudad y de mi distrito sino que no tenga 'mácula' alguna. Quizás es demasiado.

Alex Kouri tiene sobre sí el peso de las acusaciones por el contrato del famoso peaje de la Av. Elmer Faucett, mientras que Lourdes Flores ha tenido relaciones profesionales con una persona acusada de actividades ilegales (Cataño), además de haber admitido entre sus filas a un alcalde distrital que, al parecer, se vale de cualquier medio para vencer a sus rivales.

Y ahora ¿por quién votar?
Con los demás, aquellos que tienen intenciones de voto muy bajas, me pasa lo mismo que a otros: me da miedo el 'voto perdido'. Es decir, votar por alguien por quien tan pocos van a votar que muy probablemente no salgan elegidos. Sin embargo, vale decir que entre ellos también hay propuestas interesantes.

Fiel seguidor del programa de Rosa María Palacios pude ver al Pastor Humberto Lay esbozando algunas soluciones a los problemas de Lima, pero propuestas demasiado generales para mi gusto. También vi a Luis Iberico de Alianza para el Progreso y a Gonzalo Alegría de Acción Popular, ambos con planteamientos más 'técnicos'.

Tránsito y seguridad son los problemas fundamentales de Lima y evidentemente me gustaría votar por el candidato que mejores propuestas presente para resolver estos puntos. Afortunadamente, en el sitio web del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se puede acceder a través del botón "Conoce a tu candidato" a las hojas de vida de los candidatos y a sus planes de gobierno. Sería interesante estudiar las diversas propuestas, pero me da la sensación de que sería un trabajo infructuoso. Primero porque aunque yo votara por la mejor propuesta nada me garantiza que, si sale elegido ese candidato, la vaya a cumplir. Y segundo, la mayor parte de la población de Lima no vota en base a la mejor propuesta sino en base a quien le cae mejor; algo parecido a lo que sucede con el programa de Gisela Valcarcel en el que gana no el que baila mejor sino el que mejor le cae al público.

Lo malo es que caerle bien al público pasa por una serie de variables que no tienen nada que ver con la correcta administración de una ciudad. Caerle mejor a la gente implica saber bailar, tener buen 'floro', cargar niños, caminar por su calle, darle la mano, regalarles almanaques o polos, organizar chocolatadas y demás actividades que más tienen que ver con un concurso de popularidad, no con la administración pública.

¿Tendré que votar por el menos malo? Eso es lo que he hecho en las segundas vueltas de las dos últimas elecciones presidenciales y quizás en la siguiente también. Quizás si se aprueba el voto facultativo ya no vaya a votar, convencido de que perdería mi tiempo yendo a votar por un candidato que 'no le cae bien' a la mayoría de los votantes. Gran dilema, fruto del hartazgo al que me han empujado los candidatos ganadores.

Pero bueno, al menos por curiosidad leeré algunas de las propuestas. A ver que nos dicen los candidatos.

Quizás alguno me convenza con su letra.

lunes, 19 de julio de 2010

El último de la base 3

Y pasó otro cumpleaños. No fue particularmente espectacular pero diría que fue el más 'social' que he tenido hasta el momento. Antes, recuerdo, me encontraba atento al correo electrónico porque era por esa vía que recibía la mayor parte de los saludos. Ahora ya no. El pasado jueves los amigos me saludaron a través del Facebook, mayoritariamente.

Otros escogieron un toque más personal llamando a mi celular, e incluso una de mis amigas me llamó exactamente a la medianoche del miércoles, como adivinando que me encontraba despierto a esas horas. A esa misma hora otra amiga me envió un correo electrónico, confiando en la velocidad de entrega del Gmail; y, por su puesto, Liliana me abrazó también a esa hora.

Fue sensacional, me sentí triplemente feliz porque recibí al mismo tiempo, y por tres vías distintas, el cariño de dos amigas y del amor de mi vida. Comencé así un nuevo año de mi existencia, el último de la base 3.

lunes, 12 de julio de 2010

La esquina


Fue una de esas madrugadas en las que escribía mis artículos que salí a la puerta de mi casa y tomé esta foto. Entonces vivía aún en el departamento de Breña en el que pasé más de 20 años de mi vida. La foto la tomé con mi entrañable Nokia 7610 y ahora me trae recuerdos de una prolongada y, gracias a Dios, muchas veces feliz época de mi vida. Extraño los momentos que viví en esa casa con mis padres, y las madrugadas laborales, escribiendo el “Central” para la revista. Fueron buenos momentos.

jueves, 24 de junio de 2010

No fuimos muy distintos

Hace unos días una amiga publicó en su blog un post que recordaba una vieja canción. Era «El Gallinero» de Ramirez, con un ritmo que me hizo recordar que nosotros hace unos 20 años, más o menos, también bailábamos música que nuestros padres consideraban 'rara'.

La verdad me puse a navegar en el YouTube tratando de recordar las 'rarezas' que escuchaba cuando estudiaba en la universidad y me di cuenta que mi juventud no solo estuvo llena de pop como el de Roxette, Phil Collins, Michael Jackson y otros similares, sino que también estuvo llena de ritmos que no se alejan mucho del regaetton que ahora le escucho a los chibolos.

Si, claro, hay distancias, pero si se ponen a escuchar canciones como La Kabra de los Farm Lopez o Get Up de Technotronic se darán cuenta que tan lejos no estábamos. Por su puesto, eran en inglés o en español de España, y no recuerdo que haya habido referentes locales -en realidad, no sé si hubo- que trataran de imitarlos.

Solo recuerdo que bailábamos y que la letra de las canciones que entendíamos o no nos movían los pies y nos ubicaban en ese estado de éxtasis -sin ayuda química- puro que solo te puede dar una canción que te encanta, que hace posesión de tu cuerpo durante unos instantes enfermizos, que te hace dejar de lado el roche (no importaba si bailabas bien o mal, sino que te movieras) y que te dejaba en paz luego de media hora de movimientos ininterrupidos (¿se acuerdan lo que duraban las mezclas llamadas «Maquina Total 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, etc.?).

Fueron buenos días, y espero algún día tener ocasión para poner estas viejas canciones para ver quien de mis amigos se anima a sacar a su señora a recordar tiempos pasados. Por lo pronto los dejo con una de Technotronic y la famosísima Kabra (versión censurada, para no herir susceptibilidades, y porque fue la única que encontré).

GET UP


LA KABRA